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#CHILE. Jorge Burgos: "No fue fácil la derrota"

Editor Noticiero DC |

Entre sesiones, comisiones, votaciones, idas y venidas entre Santiago y Valparaíso, el diputado DC Jorge Burgos decanta los resultados del cónclave que convocó a la Concertación el lunes 12 de abril en el Estadio El Llano. Fue la primera cita más masiva y pública desde la derrota de la segunda vuelta y no estuvo ausente de críticas previas: la ausencia de ex rostros del conglomerado como Marco Enríquez-Ominami y Alejandro Navarro y que sólo convocó a la elite del arco iris, entiéndase los ex presidentes Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, ex ministros, dirigentes de partido y parlamentarios. El diputado Burgos valora el ejercicio, lo considera un buen punto de partida para la tarea de acomodarse el nuevo traje de oposición.

“Durante nueve años fui un diputado bastante activo, pero mi tarea fundamental era apoyar, desde el Congreso, al gobierno. Hoy tengo que reubicar mi norte, ser un opositor constructivo, no es llegar y hacerlo. Si a un año, todavía no nos acomodamos, encuentro toda la razón que se diga que no hay oposición. Decirlo hoy es injusto”.

-¿Qué sacó en limpio la Concertación del cónclave del lunes?

-Esencialmente la ratificación del “afectio societatis”, un término muy jurídico, pero muy representativo, que significa el ánimo de pertenecer a una sociedad. Fue una muy buena oportunidad de reflejar nuestra decisión de estar orgullosos del pasado, en cuanto a la lucha contra la dictadura y la contribución a crear una forma de gobierno democrático reconocido en el mundo entero. También fue una oportunidad para hablar del futuro, con todos sus claros y oscuros que pueda tener.

-Ese ánimo de pertenecer a una sociedad ¿se perdió en algún momento entre la segunda vuelta y el cónclave?

-No temí que se haya perdido, pero obviamente fueron momentos difíciles. Ésta era una coalición acostumbrada a ganar todas las elecciones desde el fin de la dictadura. No fue fácil la derrota. Estábamos acostumbrados al éxito. Tuvimos escenarios más complejos que otras veces. Ya no nos enfrentamos contra la derecha ni contra la izquierda extraparlamentaria, que fue lo habitual, sino que surgió una candidatura desde la propia Concertación que hizo las cosas muy difíciles en la primera vuelta y no permitió que, en la segunda vuelta, juntáramos los votos que faltaban.

-¿El cónclave no es suficiente para aprender a ser oposición?

-No, aquí van a continuar los esfuerzos plurales e individuales, entendiendo por éstos últimos a los partidos, que todos tienen procesos de renovación de sus directivas. A fines de año todos tendrán nuevas conducciones y esos serán procesos de autocrítica y de miradas de futuro. No tengo ni una duda que será indispensable una nueva reunión, una vez que tengamos las directivas nuevas, que van a querer poner improntas novedosas, importantes, porque en parte, nuestra derrota no sólo tuvo que ver con una candidatura anexa, sino con ciertas formas y prácticas de hacer política que la gente repudió y con razón. Tenemos que poner un eje discursivo del Chile real que ayudamos a construir, que ya no se debate entre la dicotomía democracia y dictadura, sino que entre la de un país más inclusivo, centroizquierda Concertación versus uno menos inclusivo, la derecha; un país con más protección social, con un Estado más presente y regulador frente a uno menos regulador; distintas bajadas sobre temas medioambientales o relativos a la familia. Hay un menú de cosas que dan cuenta de que la Concertación debe mirar el futuro de una manera distinta.

-Cada ex Presidente puso un acento distinto. ¿Comparte el llamado de Aylwin a que sean una oposición propositiva?

-Absolutamente. En la DC tuvimos un Consejo Ampliado en febrero, donde prácticamente dijo lo mismo otro gran valor de nuestro partido, Renán Fuentealba Moena. Su discurso fue en el sentido del tipo de oposición constructiva y propositiva. Yo comparto 100 por ciento eso, tenemos una obligación de hacer una buena oposición y eso implica ser constructivos.

-¿Y cómo se hace sin perder el norte de que son oposición? ¿La línea divisoria es muy tenue?

-No, pero hay que tener cuidado. No creo en los encuestadores que evalúan a la oposición y al gobierno a sólo un mes. Me parece injusto para Piñera y para la oposición. Una primera evaluación podrá hacerse realmente terminado el primer semestre. Hay un proceso de acomodo. Si uno dice: ¿La oposición no ha cometido errores este mes y medio? ¡No! A nosotros también nos va a costar el acomodo, no es fácil cambiarse de lado del mostrador.

-¿Y la crítica de Lagos que la derrota era evitable?

-Comparto eso, era evitable. Teníamos un candidato potente como era Eduardo Frei, que tuvo -ya que está de moda la palabra aunque no es muy elegante- los cojones de estar dispuesto a pesar de las dificultades. Eso en la vida y en la política tiene un valor notable y Frei lo tiene en su patrimonio. Mirando hacia atrás, todos -me incluyo- cometimos errores, probablemente el tipo de primarias que hicimos no ayudó en nada, aunque tengo algunas dudas de que si hubiéramos tenido unas primarias nacionales y amplias hubiéramos evitado esa tercera candidatura, ¡déjeme dudar!, pero no debimos haber dado el argumento que me presenté porque no me dejaron competir.

-¿No haber regalado ese argumento?

-Exactamente. Haber regalado el argumento. Una de las grandes fortalezas de Frei es que era un candidato que, teóricamente, aseguraba el voto de centro de la Concertación versus un candidato de derecha que tenía un origen histórico en el centro y que hizo mucha gárgara con eso: “Mi padre y madre fueron DC y me enseñaron de chico el valor de los principios del humanismo cristiano”. Es un punto que ya había ocupado con éxito en la primera vuelta, el 2005. Desde esa perspectiva, estuvo bien pensado que el candidato de la Concertación viniera del centro, pero por primera vez surgió un candidato desde dentro de la Concertación y eso nos llevó a una tendencia de asegurar el voto de izquierda olvidando la línea de centro. Eso tuvo que ver con errores no forzados, como dicen en el tenis.

-Se vio a un Frei bastante intenso y crítico en el cónclave, casi como en campaña. ¿Busca liderar las huestes o llenar algún espacio en la DC?

-No haría una segunda lectura a las intencionalidades del senador Frei. Pienso que fue duro en algunos temas, pero hay justificación para serlo, en cosas que se ven en el horizonte en relación al manejo de la economía y de la gestión pública. Acertó en eso. Es una persona que dice las cosas directamente y eso es una virtud. Sinceramente, no creo que ninguna de las intervenciones, particularmente las de Lagos, Frei y Aylwin, puedan verse con la intencionalidad de buscar futuros liderazgos. En la Concertación es un tema más de largo plazo, pero en la próxima elección presidencial llegó la hora de otra generación.

-Frei habló de concentración del poder, de involución democrática y aseguró que la Concertación no se va a diluir. ¿Interpretó el sentir de las filas concertacionistas?

-Voy a empezar por lo último. En la apuesta de que la Concertación iba a colapsar con la derrota, que fue generalizada no sólo en la derecha sino también en ex concertacionistas, los hechos van demostrando que no, que tenemos riesgos, pero tenemos posibilidades ciertas. Este encuentro fue una buena demostración de que estamos presentes y que queremos mirar el futuro con este “afectio societatis”. Es cierto que en quienes eligió esta vez el electorado hay un mayor riesgo de conflicto de intereses y concentración del poder y nuestra labor será intentar evitarlo. No creo que estén en riesgo los elementos centrales de la democracia y Frei lo interpretó en el sentido de que puede haber una suerte de detención de un proceso de cada vez mejor democracia y sí, existe ese riesgo.

-Bachelet concentró su discurso en la reconstrucción y las personas. ¿Ése debe ser el norte de la Concertación como oposición o no hay que copar la agenda exclusivamente con esos temas?

-La prioridad de hoy y probablemente la del próximo año es la reconstrucción. Lo que pasó -no voy a repetir lo que siempre dice Piñera- fue un fenómeno de la naturaleza brutal para el cual nunca nadie está preparado y hay un desafío gigantesco como país. En todo caso, conjuntamente con ese desafío, se puede seguir teniendo sueños de futuro y en ese sentido Bachelet hace una buena simbiosis. Hoy la prioridad es reconstruir bien, pero sigue siendo esencial seguir construyendo una democracia más inclusiva. Por eso el llamado a tener cuidado con que detengamos los procesos de protección social.

-Quienes marcaron la pauta del cónclave fueron los ex mandatarios. ¿Qué pasó con la renovación política de la Concertación?

-Me parece muy legítima la pregunta. Lo que pasa es que entregarles a nuestros ex mandatarios las pocas intervenciones predefinidas fue una buena decisión, porque ellos forman parte de lo mejor que ha tenido y tiene la Concertación: gobiernos exitosos, personas con grandes evaluaciones públicas. Era más difícil que llevaran la voz cantante las conducciones actuales de la Concertación, que tienen plazo de vencimiento, están haciendo las cosas como mejor pueden, pero administran algo que pronto van a tener que entregar.

-La nueva generación de la Concertación ¿ha estado a la altura de la tarea de ser oposición democrática?

-Sí, pero creo que es posible pedirles más.

-En la segunda vuelta casi se toman el poder por asalto, en el buen sentido de la palabra…

-La segunda vuelta la perdimos todos, las viejas, las intermedias y las nuevas generaciones, fue una derrota para todos. Viene un proceso de acomodo y de renovación, que probablemente va a tener dificultades políticas y algunas más complejas, de índole privada, sobre las cuales no me pronunciaré. Pero la renovación es un proceso que llegó para quedarse.

-Si bien se entiende el objetivo de que los ex presidentes orienten el camino, ¿no fue una fórmula para neutralizar intenciones de ocupar el cónclave para liderazgos personales?

-No lo veo así. Fue una instancia para aportar su mirada a la Concertación y a Chile.

-En este “afectio societatis” del que me habló, ¿no hay dudas en la DC de que su ruta los próximos años es junto a la Concertación?

-No. Sinceramente no he encontrado a nadie que ponga en duda nuestra alianza, no sólo electoral sino que política, con la Concertación. No he visto a nadie que la ponga en duda o que piense que hay que mirar para otro lado. Los que estaban en eso ya se fueron. Eso no quita que tengamos preocupación por que la Concertación vuelva en el futuro con fuerza a respetar sus dos vertientes, la de centro y la de izquierda. Como decía el maestro Edgardo Boeninger -a quien cada día echamos más de menos- que la “c” valga lo mismo que la “i”.