La que se celebró el domingo pasado no fue la excepción, pero hacen falta los matices. Escrutadas cerca del 95% de las mesas de votación, es preciso entonces realizar un segundo análisis de las elecciones.
En el tema del Parlamento Andino los resultados invitan a la confusión. El gran ganador, seguido del Partido de
Quienes sí lograron una masiva presencia en las urnas fueron los candidatos conservadores. Recibieron la segunda votación más alta de la jornada. Sin embargo, la realización de la consulta para candidato presidencial, en la que todavía no hay ganador definitivo entre Noemí Sanín y Andrés Felipe Arias, amenaza con convertirse en un motivo de polarización para el Partido. La lentitud de
Para efectos del futuro Congreso la fuerza política que suma el Partido Conservador y el de
Que, sin embargo, aunque no sumaron nuevos apoyos tampoco perdieron poder. Pese a la presunta derrota del Polo Democrático Alternativo, Cambio Radical y el mismo Partido Liberal, lo cierto es que un análisis más reposado arroja conclusiones distintas. Es impreciso hablar del fracaso de Cambio Radical, pues aunque pasó de tener 15 senadores a ocho, fenómenos como el distanciamiento entre su máximo líder y el presidente Uribe, así como la práctica generalizada del transfuguismo avalado por la reciente reforma política ya habían debilitado seriamente la colectividad. Algo similar ocurre con el Polo, al que con seguridad la mala imagen del alcalde Samuel Moreno y las rivalidades internas del partido le ocasionaron un serio traspié. Si bien es claro que algunos de sus grandes electores —como su hasta ayer presidente, Jaime Dussán— perdieron su lugar en el Parlamento, nuevas figuras de mayor cercanía con la tendencia liderada por Gustavo Petro, como Mauricio Ernesto Ospina, entrarán al Congreso. Y sigue siendo una fuerza relevante en el escenario nacional. El liberalismo, por su parte, permaneció estable, hazaña que parecía impensable para un partido que se mantuvo en franca oposición a las mayorías uribistas durante los últimos ocho años.
Finalmente, tenemos el excelente desempeño del Partido Verde, cuya candidata al Senado Gilma Jiménez sacó la segunda votación más alta del país, sólo superada por Juan Lozano, quien por lo demás está en una buena posición para pedir la presidencia de la corporación dada su extraordinaria votación. Y en cuanto al Partido de Integración Nacional, que pese a sus notorias anomalías se ha convertido en la cuarta fuerza política del país, se abre acá una polémica discusión sobre si el dinero del narcotráfico que presuntamente acompañó algunas de las campanas permitirá una legitimación política de actores otrora repudiados por la sociedad colombiana.




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