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NICARAGUA. Agustín Jarquín Anaya: "Vamos camino a la separación definitiva"

Editor Noticiero DC |

l diputado socialcristiano es un aliado lleno de inconformidades con el Frente Sandinista. El fraude, la represión, la ilegal sentencia reeleccionista y el decretazo son algunos de los eventos que están separando a Agustín Jarquín del alero sandinista

 

Por Fabián Medina.- Desde noviembre 2008, cada vez más coincide menos el diputado socialcristiano Agustín Jarquín con su aliado, el Frente Sandinista. En esta entrevista, Jarquín repasa esas discrepancias y reconoce que más de alguna vez ha votado en el parlamento contra sus propias convicciones. Por lealtad, dice. Huele a ruptura, y este divorcio podría llegar en un momento en que el Frente Sandinista necesita mantener agrupados sus 38 votos para no perder su capacidad de negociar ahora que se avecina la elección de una treintena de altos funcionarios que precisan mayoría calificada (56 votos).

Jarquín es un antiguo opositor al Frente Sandinista en los años ochenta. Estuvo seis veces preso durante esa época. Pero desde el año 2000 suscribió una alianza con sus antiguos adversarios que lo llevó a un curul de la Asamblea Nacional, donde ha votado disciplinadamente en el mismo sentido de la bancada a la que pertenece. Eso podría cambiar en los próximos días, dice.

:::    ¿Agustín Jarquín se siente cómodo con el país que tenemos y que de alguna manera ustedes principalmente han configurado?

Definitivamente no. Nicaragua debería estar mejor de lo que está. Un país con las riquezas grandes que Dios nos ha dado, el país con más riquezas naturales de Centroamérica y teniendo todavía, después de una revolución muy costosa, un esfuerzo de un gobierno de hacer otros cambios profundos en el país, me refiero a la UNO en el 90, encontrás  un país con déficit en la parte social y en la parte económica gravísimos. No es el país que queremos heredar a nuestras hijas, a mis nietos.

:::    ¿Usted ve un retroceso en la democracia?

Nicaragua alcanzó, y en esto estuvo la mano de la Providencia, un acuerdo inédito en una negociación única. Me refiero a los acuerdos de Esquipulas; alcanzó logros muy importantes: se  establecieron en esos acuerdos las bases de la nueva institucionalidad democrática, se erradicó la violencia como medio para hacer cambios en la política, se avanzó en la profesionalización de la fuerzas de seguridad, el Ejército y la Policía, se aceptó la elección como el medio para llegar y salir del gobierno y el ejercicio de las libertades públicas de manera irrestricta. Lamentablemente, en los 16 años  que sucedieron al gobierno sandinista se les pasó la mano en el aspecto económico porque pasamos de una economía altamente estatizada a una economía excesivamente libre o neoliberal porque se comenzaron a privatizar muchas cosas y ahí retrocedimos en avances sociales que se habían logrado. El Gobierno del presidente Ortega tiene un énfasis en lo social y ha tenido un esfuerzo importante en diferentes áreas, sin embargo hay un desapego de lo que fue el compromiso de Esquipulas, que el mismo Ortega ayudó a forjar, al regresar la violencia como recurso para introducir cambios en la política o al ejercer el gobierno con un enfoque excesivamente sectario, al incorporar símbolos partidarios en las instituciones públicas. Eso sería un retroceso.

:::    ¿Y usted qué explicación le encuentra a todo esto? ¿Hay un proyecto caminado que necesite de esto que usted califica de “retroceso”?

Nosotros estamos en la búsqueda de  lograr un país con bienestar, prosperidad y con ejercicio pleno del sistema democrático...

:::    Cuando dice nosotros, se refiere a...

A los nicaragüenses en general… y  creo que en el fondo ésa es la gran motivación de liberales, sandinistas, etc. Pero, ¿qué pasa? Nos ha hecho falta  que entendamos que todos los nicaragüenses necesitamos un sistema de convivencia democrática acá. Y hemos sido excluyentes del otro. No justifico las acciones actuales del Gobierno, pero fue negativo, altamente negativo cuando en el año 2003 el Gobierno del presidente Bolaños cesó su acuerdo con Ortega. Antes de eso, en el 2002 el doctor Alemán pretendió desde la Asamblea (Nacional) dominar el país, lo cual provocó la reacción fuerte del ingeniero Bolaños y eso dio inicio a su cruzada que él llamo “anticorrupción”. Y eso provocó a la vez el rompimiento del Partido Liberal con el Gobierno, quitándole la base de apoyo político. Eso creó la condición para que el sandinismo, particularmente Daniel Ortega, se ofreciera a darle un sustento parlamentario que necesitaba el Gobierno. E hizo un acuerdo que funcionó muy bien durante un año, incluso se emitieron las principales leyes para que Nicaragua aplicara a la HIPC (Programa de Países Altamente Endeudados)  y fue con los votos sandinistas. Le dio estabilidad al país. Pero de repente, por presión de sectores de capital acá y de políticos más duros, y con el eco del Gobierno norteamericano, forzaron al presidente Bolaños a romper ese entendimiento con Ortega. Eso fue dañino para el país. Porque hizo que volviera el llamado pacto otra vez a mantenerse donde se habían repartido las instituciones del Estado entre el PLC y el FSLN. Ortega hizo esfuerzo por reconstituir  la relación con el presidente Bolaños, pero no fue posible. Al año siguiente, en el 2004, la gestión de la Asamblea fue totalmente negativa, no hubo ninguna ley en los primeros seis meses, ni una ley, y más bien logró que se restituyera el acuerdo entre el presidente Ortega y el doctor Alemán, que yo creo que se mantiene hasta hoy. Y eso  es realmente negativo.  Mi impresión es que ante la amenaza que pueda haber un juicio internacional contra importantes sandinistas, ese acuerdo le provee un control de la Corte Suprema de Justicia que le sirve de garantía para evitar eso. Y eso nos tiene aprisionados al país.

:::    ¿Y usted cree que todas estas acciones están encaminadas a no dejar nunca el poder? El fraude, la represión, la utilización de símbolos partidarios en la gestión gubernamental...

Aquí no podemos  nosotros eludir lo que son las responsabilidades personales. Si bien tenemos una dinámica  institucional,  general, las responsabilidades, por ejemplo la actuación del Consejo Supremo Electoral con respecto a las elecciones es de ellos (los magistrados), principalmente. Independientemente de las influencias que los grandes  partidos o sus líderes les ejerzan. La situación desastrosa en la cual se encuentra el sistema de cedulación del país, el padrón electoral, el sistema de registro, es de sus titulares, ahí no podés eludir...

:::    ¿Y no es eso ponerlos como chivos expiatorio de toda la responsabilidad cuando sabemos que hay manos más grandes detrás de ellos que los controlan?

Noooo. Cada quien tiene que ser dueño de sus responsabilidades. Si ellos cumplieran a cabalidad el mandato que les establece la ley, otro gallo cantara en esto.

:::    ¿Usted diría con todas sus letras que hubo fraude en noviembre del 2008?

Evidentemente hubo anomalías serias que el Consejo Supremo Electoral no aclaró, o no quiso aclarar. Yo me ocupé de conocer reclamos que habían, debidamente sustentados,  y que no tuvieron respuesta del Consejo Supremo Electoral, lo cual da pauta para pensar que hubo fraude. La evidencia concreta es el reclamo que no fue debidamente atendido.

:::    Y luego, cuando la población reclama, tenemos represión.

Eso es recurrir a un método que ya debe ser totalmente superado. Tampoco es efectivo. Eso no genera estabilidad política. La estabilidad política te la da la creación de un ambiente de tranquilidad, de confianza…

:::    ¿A quién responsabilizaría usted de esa violencia que hubo? No me vaya a decir que asuma toda la responsabilidad quien andaba con el garrote...

Por supuesto que las personas definitivamente son. Es que no podemos eludir esa responsabilidad. Y en el caso anterior te quiero insistir que los titulares de las instituciones son personas que tienen un alto nivel de responsabilidad por su experiencia y por su formación académica. En este caso tenemos responsabilidades que tocan al Gobierno de la República.

:::    ¿Usted diría que es violencia organizada y no violencia espontánea?

No podemos obviar que estos hechos obedecen a una conducción.

::: ¿Del Frente Sandinista?

El partido sandinista es un partido disciplinado…

:::    Otro hecho: un grupo de magistrados sandinistas hicieron una sentencia que autoriza la reelección, a contrapelo de lo que dice la Constitución de la República.

Ése es un resultado de ese entendimiento bipartido. Esa sentencia yo la he hablado con magistrados liberales, no pudo haber salido sin conocimiento de los otros actores entre los cuales está distribuida la Corte. Ésa es una sentencia, independientemente de la materia que trate, que no tiene base jurídica. Primero, el amparo no da para eso, la ley de amparo lo que cubre  es otra cosa, es la protección del ciudadano de las acciones de abuso de autoridades, y en segundo lugar no tiene la Corte la competencia para reformar la Constitución en un tema sobre el cual ya había incluso jurisprudencia. No era nuevo. La Corte ya había fallado en su momento. Era materia juzgada.

:::    Al oírlo estar en desacuerdo con tantas acciones que nacen del Frente Sandinista, uno se pregunta si Agustín Jarquín sigue siendo aliado del Frente Sandinista.

Compartimos todavía la bancada. Y todo esto es un proceso. La recurrencia de esto, el camino que lleva es hacia una separación definitiva. No estamos en una posición de pleito, yo creo que en Nicaragua peleamos mucho. Nos tensamos demasiado. Tenemos que aceptar que todos, sandinistas, liberales, conservadores, socialcristianos, católicos y evangélicos tenemos que tener  un nivel básico de convivencia y unirnos en las cosas que nos juntan. Pero en el caso concreto de ahorita, estos hechos que le señalo, que son claramente responsabilidad de la actual administración, no los compartimos  y lo hemos expresado primero internamente y lo hacemos ahora, también públicamente. 

:::    ¿Esa posición involucra a otros aliados?

Estamos primeramente la UDC, es un sentimiento más o menos compartido, y hay algunos otros aliados que tienen su criterio, pero yo ahí preferiría que sean ellos los que opinen.

:::    ¿Podríamos verlo votando fuera de la bancada sandinista?

Por supuesto que si esta alianza parlamentaria fenece, lo que son los acuerdos de la política también ahí concluyen, pues, y estaríamos coincidiendo posiblemente en menos temas de los que coincidimos ahorita.

:::    Ahora se plantea una oportunidad de oro para romper ese acuerdo que dice usted ha sido tan dañino todo estos últimos diez años.

Es una oportunidad ahorita. Y no es que vamos a elegir gente que nunca haya tenido una militancia o un pensamiento afín a uno u otro partido político, porque nosotros encontramos  y hemos visto en el pasado a personas que han tenido su identidad partidaria y se han comportado con apego a su criterio, coincidiendo con lo que pudiera ser la posición del grupo político del que es afín o discrepando de él. Y eso es lo que nosotros creemos que se debe hacer. Lo que debemos hacer es superar el manejo de la Corte y las otras instancias en bancadas partidarias.

:::    ¿Y cómo se podría hacer eso en las circunstancias actuales?

Es difícil. Todo apunta a que vamos para allá (a lo mismo).

:::    Hay una percepción de que Daniel Ortega no pretende dejar el poder de ninguna manera, aún pasando por sobre las reglas democráticas para la elección de autoridades.

Ahorita hay dos fuerzas que están en pugna. Por un lado hay también quienes no le dan ningún crédito a esta administración y lo que pretenden es mantener una hegemonía sobre la economía del país. Mantener un control sobre la distribución del ingreso. Por eso señalo que ahí tenemos que buscar ese entendimiento. Yo no veo que acá se vaya a establecer una dictadura. Lo que va a continuar es ésta, más que polémica, escaramuza,  en la política y en una situación de postración porque no vamos a generar suficiente confianza para que venga la inversión.

:::    ¿Qué proyectos tiene con su vida?

Desde que me metí a la política, aunque buena parte de mi vida la he dedicado a la vida profesional, de la ingeniería en el sector privado y el sector público, siempre he estado vinculado a ella y en los últimos años desarrollando cargos públicos. Yo me siento inconforme, como la mayoría de los nicaragüenses, del sistema que tenemos en el país. Yo voy a continuar aportando a que podamos nosotros tener un mejor país. No sé si con mayor o menor protagonismo, porque también quiero dedicarme a cosas mías que las he postergado por años. Voy a estar en ese esfuerzo.

:::    ¿Le ilusiona volver a ser contralor de la República?

Del todo (no). Ahí hice buenos amigos, pero mejores enemigos. Es un esfuerzo que con sus altos y bajos valió la pena. Sí soy de los convencidos que la conducción de la Contraloría debería ser unipersonal.

:::    ¿Se le han acercado grupos políticos a tratar de convencerlo para sumar su voto a alguna otra bancada?

Sí, hay esfuerzos. Y por supuesto no debo descartar posibilidades. Aquí tenemos que crear una gran alianza de país. Ésa es mi ambición. Si la administración del presidente Ortega pudiera en estos dos años, ojalá, elaborar una propuesta de país con una visión de 30 años, y que la sometiera a una discusión franca con las diferentes fuerzas políticas y la sociedad también en la parte social y económica, y que concluyéramos  cómo queremos a Nicaragua y que eso sea asumido por los liberales de los diferentes grupos, por los sandinistas, socialcristianos y luego por los otros actores sociales y económicos del país, creo que sería un gran aporte y quiero trabajar en ese tema.

:::    ¿No se ve usted metido en una especie de reedición de la Unión Nacional Opositora como en 1989?

Si yo sintiera que eso enarbola las banderas  que te he señalado, de fortalecimiento y profundización del sistema democrático, una efectiva  participación ciudadana sin sectarismos de ningún tipo, ejercicio de las libertades públicas, cumplimiento de la ley, con equidad en distribución del ingreso, por supuesto que me sentiría a gusto con un encuentro de este tipo.

:::    ¿Hasta dónde llega la fidelidad de Agustín Jarquín en su alianza con el Frente Sandinista?

Permanente. Yo le decía al presidente Ortega, cuando discutíamos la alianza en el año 2000, conmigo siempre vas a tener una lealtad y siempre la has tenido. En los ochenta fuimos lealmente opositores. No había enredos con nosotros. Ejercíamos la crítica, nos movilizamos  y no en balde estuve seis veces preso. Y ahora vamos a ser lealmente aliados, las cosas las vamos a decir de frente, etc, y las cosas que discrepamos las expresamos.

:::    ¿Ha votado alguna vez en la Asamblea contra su propia convicción?

Desgraciadamente sí. Por ejemplo, cuando votamos en combo por los magistrados de la Corte. No lo hice con gusto. Creo que debí haber votado diferente.