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CHILE. La derecha chilena llega al poder 20 años después de la dictadura

Editor Noticiero DC |

Una gran procesión de todo terrenos y carros último modelo salió a festejar sonoramente la victoria electoral de Sebastián Piñera. La derecha vuelve al poder en Chile por medio del voto después de 50 años. Y se hizo escuchar en una Santiago de sentimientos mezclados. Unos rieron y bailaron en las calles. Otros, los simpatizantes de la Concertación Democrática, se fueron a sus casas con la cabeza baja. 

Piñera, el candidato de la Coalición para el Cambio, formada por Renovación Nacional (RN) y la Unión Democrática Independiente (UDI), obtuvo el 51,61% de los votos. Escrutadas el 99,9% de las mesas en todo el país, Eduardo Frei, el abanderado de la Concertación Democrática, logró el 48,38% de las adhesiones. 

ESCASA DIFERENCIA / La quinta elección presidencial desde que Augusto Pinochet abandonó el poder no fue apta para cardíacos. La escasa diferencia con la cual Piñera, el candidato de la derecha, llegó a esta instancia (1,8 puntos), encendió la tibia llama de la esperanza en la Concertación Democrática, la coalición de demócrata cristianos y distintas vertientes socialdemócratas que, con evidentes indicios de cansancio, gobierna este país desde hace dos décadas.

Pero los sueños, sueños son. A las 18 horas, y con el fin de disipar la tensión e incertidumbre, el el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma se acercó a los periodistas con rostro de velorio. “La tendencia es clara. El país quiere un cambio y viró a la derecha. Le deseo lo mejor al nuevo presidente”, dijo.

Le siguió de inmediato un Frei completamente abatido. “Quiero felicitar a Sebastian Piñera. Espero que prevalezca el diálogo, las conquistas sociales y las libertades que tanto nos han costado y de las que seremos guardianes”, dijo el ex presidente (1994-2000).

Frei fue más tarde a saludar a Piñera. Debió transitar por una Santiago atestada de simpatizantes de la derecha. En las calles se olía cierto aroma clasista y el grito de “por fin terminamos con estos comunistas”. Piñera trató de tomar distancia del revanchismo y recibió a Frei con la indulgencia del ganador. “Quiero agradecer las palabras de Eduardo. Para tener un buen país necesitamos un buen gobierno y una buena oposición. Vamos a tener una oposición constructiva, que fiscalizará con rigor. Compartimos un profundo amor por Chile. Nuestro país necesita unidad”, le dijo.

Minutos antes, el magnate había recibido el llamado telefónico de Michelle Bachelet. “Aló Sebastian”, le dijo ella. “¡Presidenta, muy buenas tardes!”, respondió él. El protocolo de la cordialidad política se puso de inmediato en funcionamiento para curar las heridas de la campaña electoral. Bachelet fue la primera en hablarle al ganador de la contienda. “Quisiera felicitarlo, a su familia y a todo su equipo. Podemos mostrarle al mundo que podemos llevar adelante un proceso ejemplar e impecable. La gente lo eligió a usted. Espero que Chile pueda seguir por la senda de justicia”, dijo la presidenta, y anunció que pasaría hoy a saludarlo. “Gracias, gracias”, repitió el futuro mandatario. “Agradezco sus palabras. Quiero pedirle su consejo y su ayuda. Su experiencia nos servirá. Muchas cosas buenas que se hicieron en su Gobierno. Ahora debemos emprender otros desafios porque la vida es dinámica”. 

El 11 de septiembre de 1973, en pleno ataque al Palacio de la Moneda, Salvador Allende le habló por última vez a Chile. Predijo la derrota de los conspiradores con una metáfora: “se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre”. Transcurrieron 17 años de dictadura. La Concertación Democrática condujo la transición desde 1990. En los últimos 20 años, los chilenos triplicaron su producto bruto por habitante y la pobreza pasó, del 40% al 13,7%. La nueva clase media, hija de la política de la Concertación, es la que ahora quiere seguir avanzando. Ha padecido las leyes laborales heredadas de la dictadura y se ha quejado de la escasa ayuda estatal. Ha pedido más y consideró que Piñera es el hombre capaz de hacer realidad sus anhelos.

FESTEJAR LA VICTORIA 

Por eso, ayer, frente al Hotel Crown Plaza, en la avenida Alameda que corta esta ciudad, y donde se había levantado el cuartel general de la derecha, centenares de personas se reunieron para festejar la victoria del multimillonario. “Chile cambia para mejor. La opción de quienes no nos votaron es tan legítima como la nuestra. Los respetamos y necesitamos”, dijo Rodrigo Hinzpeter, el jefe del comando de Piñera y convocó a los adversarios a participar de un Gobierno de “unidad nacional”. “Ahora sabremos lo que es gobernar”, señaló el senador de la ultramontana UDI, Hernán Larraín.

La Concertación Democrática ha gobernado dos décadas y nunca, hasta ayer, conoció el rostro de la derrota. Algunos analistas predicen la ruptura entre la Democracia Cristina y el socialismo. Otros creen que vendrán tiempos de autocrítica y renovación. En medio de la sensación de catástrofe que dominaba a los militantes oficialistas, el ex presidente Ricardo Lagos salió en encendida defensa de lo hecho en estos 20 años. “Esta coalición deja el poder con la frente en alto. Nos vamos escuchando lo que nos han dicho los chilenos, que acá hay un reclamo a las prácticas políticas. Debemos ser capaces de enfrentar aquello para seguir conduciendo a Chile con los mismos sueños que nos han movido en estos años. Haremos una oposición con la grandeza nacional que corresponde. Termina una etapa histórica. Abramos paso a las nuevas generaciones”.